Resumen
La cinematografía contemporánea de Centroamérica ha encontrado en la figura de Jayro Bustamante una de las voces más incisivas para desmantelar las estructuras de silencio y negación que han definido la posguerra en Guatemala. Jayro Bustamante, a través de su trilogía de películas, expone temas que afectan a la sociedad guatemalteca. En su tercera entrega cinematográfica, La Llorona (2019), Bustamante no solo clausura una trilogía de cuestionamiento interseccional —iniciada con Ixcanul (2014) y continuada con Temblores (2019)—, sino que propone una reconfiguración del trauma histórico a través de lo que Alison Landsberg denomina memoria prostética. Esta forma de memoria, que emerge de la interfaz entre un individuo y una narrativa histórica mediada por tecnologías culturales como el cine, permite que el espectador asuma como propios acontecimientos traumáticos que no ha vivido de manera biográfica, suturándose en una historia colectiva a través de un compromiso sensorial y afectivo. En este análisis, se explora cómo el despliegue técnico del sonido, la subversión del género de horror y la puesta en escena del juicio funcionan como catalizadores de esta transferencia afectiva, transformando la impunidad en una experiencia somática de justicia espectral.
¹Gabriela Raquel Campos López (Jalapa, Guatemala, 21 de septiembre de 1993) es licenciada en Diseño Industrial y estudió Letras en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Es magíster en Literatura Hispanoamericana por parte de la Universidad Rafael Landívar (URL) y autora de literatura infantil y juvenil. Su trabajo académico se centra en los feminismos materiales, la ciencia ficción y la literatura especulativa escrita por mujeres, con especial interés en los cruces entre memoria, cuerpo y representación en el contexto centroamericano. Contacto: gabyraque@gmail.com


