Resumen
Aprender exige un gesto previo de desposesión. Antes de apropiarse de un saber, el sujeto debe sostener su falta, reconocer el espacio de no-saber que abre la posibilidad del encuentro. Este ensayo propone pensar una pedagogía del vacío: una educación que no teme al silencio, sino que lo acoge como condición para el pensamiento y la creación. Desde la confluencia del psicoanálisis y la filosofía —con aportes de Lacan, Bion, Zambrano y Arendt— se plantea que el aula puede devenir un espacio simbólico donde la palabra no llena, sino que abre; donde enseñar es acompañar la experiencia de lo inacabado. Frente a una época que confunde el conocimiento con la acumulación, esta pedagogía del vacío propone la recuperación del silencio como acto de resistencia y de hospitalidad.
¹ Ph. D. en Ciencias Políticas por la Universidad de Complutense de Madrid, Ph. D. en Sociología por la Universidad de Barcelona, Magister Scientiae en Métodos Matemáticos Aplicados a las Ciencias Sociales por la Universidad de Costa Rica, psicólogo por la Universidad Francisco Marroquín. Docente en la Universidad Mesoamericana, sede central. Contacto: cseijas@ufm.edu.gt


